2º
Dom Después Navidad(Id=66b)
Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche
su carrera, tu palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los
cielos.
Deum médium silentium tenerent omnia, et nox in suo cursu
médium iter haberet, omnipotens sermo tuus, Domine, de caelis a regalibus sedibus venit.
Oremos:
Dios Todopoderos y eterno, luz de los que en Ti creen,
que la tierra se llene de tu gloria, y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
El que permanece en Dios no peca
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
3, 22-24; 4, 1-6
Queridos hijos:
Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada,
ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su
mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los
unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. Quien cumple sus
mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu
que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.
Hermanos míos, no se dejen llevar de cualquier espíritu, sino examinen toda
inspiración para ver si viene de Dios, pues han surgido por el mundo muchos
falsos profetas. La presencia del Espíritu de Dios la pueden
conocer en esto: Todo aquél que reconoce a Jesucristo, Palabra de Dios hecha
carne, es de Dios. Todo aquél que no reconoce a Jesús, no es de Dios, sino que su
espíritu es del anticristo. De éste han oído decir que ha de venir; pues bien,
ya está en el mundo.
Ustedes son de Dios, hijitos míos, y han triunfado de los falsos profetas,
porque más grande es el que está en ustedes que el que está en el mundo. Ellos
son del mundo, enseñan cosas del mundo y el mundo los escucha.
Pero nosotros somos de Dios y nos escucha el que es de Dios.
En cambio, aquél que no es de Dios no nos escucha. De esta manera distinguimos
entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo 147
La palabra se hizo Carne y acampó entre nosotros
Verbum caro factum est, et habitavit in nobis
Glorifica al Señor Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha
bendecido a tus hijos dentro de ti.
La palabra se hizo Carne y acampó entre nosotros
Verbum caro factum est, et habitavit in nobis
Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él
envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.
La palabra se hizo Carne y acampó entre nosotros
Verbum caro factum est, et habitavit in nobis
Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a
Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.
La palabra se hizo Carne y acampó entre nosotros
Verbum caro factum est, et habitavit in nobis
Segunda Lectura
San Pablo
a Los efesios
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido
en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos, ya que en él nos
eligió antes de la creación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha en
su presencia, por el amor; nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por
Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza y gloria de su
gracia, con la cual nos hizo gratos en el Amado, 15 Por eso, también yo,
al tener noticias de vuestra fe en el Señor Jesús y de la caridad con todos los
santos, 16 no ceso de dar gracias por vosotros, al
recordaros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,
el Padre de la gloria, os conceda el Espíritu de sabiduría y de revelación para
conocerle; 18 iluminando los ojos de vuestro corazón, para que sepáis cuál es
la esperanza a la que os llama, cuáles las riquezas de gloria dejadas en su
herencia a los santos,
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Gloria a ti, Cristo, proclamado a los
paganos. Gloria a ti, Cristo, creido en el mundo
Gloria tibi,
Christe, praedicato gentibus; gloria tibi Christe,
crédito in mundo
Aleluya.
Ya está cerca el Reino de los cielos
†Lectura del santo Evangelio según san Juan 1 1-18
Gloria a ti, Señor.
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a
Dios, y el Verbo era Dios. 2 Él estaba en el principio junto a Dios.3 todo se
hizo por él, y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho. 4 En él estaba
la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 Y la luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la recibieron.
6 Hubo un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan.
7 Éste vino como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos creyeran.
8 No era él la luz,
sino el que debía dar testimonio de la luz.
9 El Verbo era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre,
que viene a este mundo.
10 En el mundo estaba,
y el mundo se hizo por él,
y el mundo no le conoció.
11 Vino a los suyos,
y los suyos no le recibieron.
12 Pero a cuantos le recibieron
les dio la potestad de ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
13 que no han nacido de la sangre,
ni de la voluntad de la carne,
ni del querer del hombre,
sino de Dios.
14 Y el Verbo se hizo carne,
y habitó entre nosotros,
y hemos visto su gloria,
gloria como de Unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
15 Juan da testimonio de él y clama:
«Éste era de quien yo dije:
“El que viene después de mí
ha sido antepuesto a mí,
porque existía antes que yo”».
16 Pues de su plenitud todos hemos recibido,
y gracia por gracia.
17 Porque la Ley fue dada por Moisés;
la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, luz del mundo
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre
y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria
brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios
visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Yo he vencido para que tengan vida, y la tengan abundante,
dice el Señor.
Omnibus qui receperunt eum, dediteis potestatem filios Dei fieri
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor Dios, que nos unes a ti por la participación en este sacramento,
concédenos obtener toda su eficacia para que, así, la recepción de este don
tuyo nos haga dignos de seguirlo recibiendo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.